Ante las dudas surgidas en la pasada asamblea de grupo respecto a cuándo alguien debe realizar o no su promesa de lobato o de scout cabe aclarar algunos puntos:
La promesa y la ley scout son los 2 pilares fundamentales donde se apoya el método scout y en torno a los cuales se estructura toda la escala de valores que trabajamos día a día, en las actividades, para ayudar a que cada educando cree la suya propia a partir de sus experiencias personales (aprender haciendo).
¿Cuando está un lobato o scout preparado para hacer la promesa?
Al tratarse de un compromiso personal es algo que elige uno mismo, nadie más que uno mismo puede saber si está preparado y dispuesto a asumir el compromiso que se adquiere para toda la vida al realizar la promesa y entrar a formar parte de la gran hermandad scout mundial.
Por tanto es uno mismo el que lo elige, pero sí que es cierto que los scouters están ahí para guiarle y valorar si de verdad ese educando ha comprendido la importancia y repercusión de aquello a lo que se compromete, para lo cual la vivencia scout (asistencia) y la participación en las actividades es crucial.
Este, y no otro motivo, es lo que provoca que el tiempo que una persona emplea para adquirir ese compromiso sea mayor o menor. Puede ser un mes, pueden ser 3 años… lo importante es que cuando se haga se haga de verdad, entendiendo lo que se hace y además se haga de corazón y para toda la vida.
La pañoleta no es más que el reflejo de esta promesa, un símbolo que recuerda a los demás aquello a lo que te comprometiste en su día y por lo que te podrán pedir cuentas.